Hotel Sofitel de Cardales

Estuvimos el fin de semana en el prestigioso y reconocido hotel de Campana e hicimos una crítica que te servirá para decidir si bajas las expectativas o bien decidís hospedarte en otro lugar.

Antes de comenzar a escribir investigamos a ver qué opinaban otros huéspedes. Leímos muchísimas reseñas de Google Maps y Booking específicamente. El factor común que encontramos en su mayoría, todas destacan la majestuosidad del lugar. De eso no hay dudas. Desde el elegante hall de entrada hasta la pileta estilo finlandés rodeada con grandes palmeras, cada panorama es reconfortante y hasta puede provocar sentir que se está a muchísimos kilómetros más de los 65 que lo separan del Obelisco.

Sin embargo, con esta gran ventaja de infraestructura, estamos en condiciones de afirmar que el Sofitel de Cardales no está a la altura de un hotel 5 estrellas cuyo precio por habitación arranca en USD280 la noche. Cuando uno visita este tipo de hoteles espera recibir una atención destacada y pequeños detalles que hacen que la experiencia sea placentera e inolvidable. Obviamente, sin dejar de considerar las instalaciones de gran calidad que poseen este tipo de hoteles.

Habitación Deluxe en Sofitel con vista a la laguna y al Hoyo 1 del Campo de Golf

No consideramos que nuestra estadía haya sido desastrosa, pero bajo ningún punto de vista seríamos capaces de recomendar el Sofitel. Al menos no vale la pena pagar esas tarifas por como está el hotel hoy en día. Vamos a mencionar ejemplos concretos empezando por la reservación de las habitaciones.

Al ser una celebración familiar necesitábamos 4 habitaciones y nos decidimos por las luxury. Año 2020 y la página oficial del hotel no muestra tarifas ni mucho menos posibilidad de generar la reserva. Sólo teléfono de contacto y dirección de e-mail. Enviamos un e-mail detallado con la solicitud y tuvimos que llamar 3 días después ya que nunca recibimos respuesta. (Los invito a que realicen una consulta vía e-mail al Hotel Faena y les aseguro que van a recibir la respuesta en menos de 24hs.). En la llamada consultamos acerca del estado el e-mail y nos respondieron que “no había empleados en el sector de reservas durante esos días”. Volviendo a párrafos anteriores, lugares de este nivel se caracterizan por resolver y facilitarnos las cosas, o al menos no complicarlas. Recibir esa respuesta es inadmisible. A partir de ahí empezamos a pensar que tal vez era alguna persona nueva en el trabajo, a todos alguna vez nos pasó. Aunque este fue un hecho que se fue repitiendo a lo largo de nuestra estadía en el Sofitel.

Hicimos una reserva para cenar el sábado y nos dieron el 2do turno que es 22.30hs. Llegamos unos minutos antes y el restaurante estaba al 50% ocupación. Nos ubicamos y a los pocos minutos el personal comenzó a retirar los postres del buffet. Para el momento que habíamos terminado la cena, la variedad de postres era escasa o nula.

Nos retiramos del restaurante a la 1am porque estaban levantando las mesas (literalmente) y bajamos al salón de juegos. Lo encontramos cerrado. Subimos al lobby para consultar dónde podíamos realizar un brindis y nos informaron que ya no había nada abierto en el hotel. Ni salón de juegos, ni bar, ni barra. Todo cerrado un sábado a la noche.

Unas horas antes habíamos estado en el salón de juegos mientras hacíamos tiempo para el turno de la cena y el bowling que tanto se promociona en publicidades y redes sociales estaba apagado. Preguntamos a la persona que atendía en la barra del salón y nos respondió que no funcionaba porque se habían trabado los pinos y el personal de mantenimiento nunca fue a repararlo. Nos miramos y quedamos atónitos al escuchar ese comentario.

Otra respuesta para encuadrar fue cuando estuvimos en la barra que el hotel tiene sobre la piscina exterior. Intentamos ordenar una botella de champagne y el barman nos dijo que el champagne sólo lo tenían para preparar tragos. Nunca nos ofrecieron consultar con algún gerente o que vayamos a otro sector dentro del hotel para cumplir con nuestro pedido.

Todo esto sin mencionar aún la falta de mantenimiento en las instalaciones del Sofitel que están a la vista de todos. Desde los vidrios llenos de sarro en de los pasillos que te llevan a las habitaciones, pintura saltada por todos lados, los toallones de la pileta que se nota están en uso hace varios años, la sillita de bebé que pedimos en el restaurante totalmente sucia, y así varios ejemplos más que denotan que el hotel se está viniendo a pique. Dimos un paseo guiado en bicicleta por Cardales y tuvimos que regresar a los pocos minutos porque se pinchó una rueda de una de las bicicletas y, sinceramente, era de esperar. Las bicicletas están en un estado calamitoso con las cubiertas totalmente gastadas. No fue simple casualidad.

Insistimos en la idea de que estas cosas pueden pasar en un hotel económico o de oferta, pero no en hoteles de este nivel en los que esperamos que nos atiendan con un servicio excepcional ya que eso es lo que estamos pagando.

Si van a visitar el Sofitel de Cardales no esperen encontrar detalles de un hotel de lujo porque está muy lejos de alcanzar la excelencia en servicio y hospedaje que tanto promulgan.

Comentarios