Reseña El Cruce 2025 en Villa La Angostura
La organización de la carrera de este año fue impecable por donde se la mire. Realmente sin fisuras. Habiendo corrido la edición 2023 en Bariloche y la edición 2024 en Volcán Lanin, esta sin dudas ha sido la mejor en términos de prolijidad en ejecución de cada cosa que gira en torno a la competencia. Hay varios factores que inciden en este resultado pero por supuesto que esto no quita ningún mérito a El Club de Corredores que viene desde hace más de 20 años haciendo El Cruce en la patagonia argentina e iterando procesos y aprendizajes que obtienen en cada edición.
El clima acompañó a los 5 grupos (por primera vez en la historia de la carrera hubo un 5to grupo) lo cual demuestra el crecimiento de inscriptos año a año. ¿Qué significa que el clima haya acompañado de principio a fin? Que no llovió en ningún momento, no hubo nevadas ni bajas temperaturas. Y eso es clave para mantener los ánimos de la mayoría de las personas (tanto corredores como voluntarios). Esto evita un montón de quejas que, por más que parecen irrisorias, a veces suceden en los campamentos: “Entra agua a la carpa”, “Se me mojaron las zapatillas”... en fin. Por suerte nada de eso ha sucedido este año y eso simplifica todo lo que viene después. Tanto la cumbre del Bayo como del O’connor se hicieron tranquilamente sin ningún abrigo, con pleno sol y casi nada de viento. Un lujo poder disfrutarlo de esa manera.
Villa La Angostura le calza muy bien a El Cruce. Todo su proceso de logística está muy bien aceitado en esa ciudad y no aparecen imprevistos. La ubicación del arco de largada y llegada, el centro de convenciones para hacer la acreditación.. todo funciona a la perfección y, lo más importante, sin interferir en el desarrollo cotidiano de los habitantes de la ciudad. No se cortan calles y los cruces por la ruta están bien atendidos para que sea fluido tanto para corredores como para automovilistas. En VLA se puede estacionar libremente lo que también facilita la llegada de corredores (cosa que no sucede en San Martín de los Andes donde el estacionamiento está arancelado). No es casualidad que VLA sea la sede de muchas carreras de trail y de bici de la Patagonia.
Etapa 1

Salimos del centro de Villa La Angostura y fuimos bordeando la ruta 40 hasta iniciar el ascenso al Cerro Bayo. Luego bajamos para encarar la ruta 40, esta vez en sentido norte. Cruzamos el correntoso para terminar en la orilla del lago espejo grande. Esta es la ubicación exacta del campamento 1.
Fueron unos 1.500 mts de desnivel positivo que pusieron a prueba todo el entrenamiento de cuadriceps del año. Mirando la altitud y distancia en kilómetros pienso que no le hace justicia al esfuerzo realizado. Vi más corredores extenuados en esta jornada que en la última. Un día bastante duro, con trepadas muy marcadas y bajadas técnicas pero muy entretenidas.
Comentario aparte para las polainas en la Etapa 1. Me imagino que alguien de los primeros grupos debe haber viralizado la necesidad imperiosa de utilizar polainas en El Cruce y a cualquier tienda que ingresabas veías a personas preguntando si tenían o sabían donde había porque estaban agotadas en VLA. Lo cierto es que había 2 bajadas con tierra muy poco firme y donde se te metían algunas piedras en las zapatillas. Nada que no puedas resolver con 2 paradas de 30 segundos para quitarlas. Entiendo el juego del contenido viral pero al escribir esto también me viene a la cabeza que en la largada muchísimas personas iban filmandose con el celular en la mano. Año tras año se vuelve cada vez más instagrameable la carrera mientras que otros disfrutamos de la desconexión total en los campamentos donde no llega la señal del celular. Este mensaje puede no tener un impacto tan positivo para los corredores que quieren experimentar El Cruce por primera vez entonces aclaro que, más allá de los elementos obligatorios que la organización solicita, nada es imprescindible. No es necesario hacer un desembolso de inversión por algo que van a usar en el 2% de la carrera. No hace falta tener las últimas zapatillas ni bastones de carbono... por favor volvamos a poner el foco de esta disciplina en donde debe estar.
Como siempre, pulsera con horario de la cena y a disfrutar del campamento. El orden que más me gusta es buscar el bolso para ir a la carpa a cambiarme la ropa, ir al lago para un poco de crioterapia (sumergir las piernas hasta la cintura durante 15’) para ayudar a bajar cualquier inflamación y acelerar la circulación de sangre. Ahí estamos listos para almorzar. En mi caso, cuando termino cada etapa tomo un batido de proteína Gu para acelerar la recuperación muscular entonces no estoy tan urgido de seguir consumiendo proteína apenas finalizo el ejercicio. Aún así, siempre repito la misma fórmula en estos 3 años corriendo El Cruce: al mediodía proteína (preferentemente pollo) y a la noche carbohidratos (fideos sin salsa). Esto te ayuda a recuperarte mas rápido y a estar liviano para el día siguiente. Para la tarde y entre ambas comidas se pueden agregar algunas bananas y huevos duros que también se ofrecen en las comidas y están incluidos.
Por último, pasar por el stand de clasificación para retirar el ticket con el horario de largada del día siguiente. Esto es clave para organizar los tiempos y llegar bien preparado a la largada. Dependiendo del día, el himno suena entre las 5am y las 6am. Inevitablemente eso despierta a todo el campamento. Desde ahí empieza la cuenta regresiva para vestirse, desayunar e ir a dejar el bolso armado para que aparezca mágicamente en el siguiente campamento. A esa hora suele hacer bastante frío en la patagonia, entonces es recomendable dejar algún pantalón largo y campera para desayunar pero abajo estar listo con la ropa de correr. Así se evita perder tiempo entre una cosa y la otra.
Etapa 2

Una charla típica del campamento del día 1: “mañana es fácil, es todo plano”. En estos lugares no existe el terreno llano. Mirando la altimetría puede ser fácil confundirse porque si comparás con el recorrido de la Etapa 1 o 3 obviamente tienen menos desnivel pero lo llano no existe en Villa La Angostura. Sí es cierto que fue un trazado más corrible por momentos el ritmo, en mi caso, fue casi idéntico al de la etapa anterior. Y, por más que parezca todo planicie, fueron 900mts de desnivel positivo. Salimos de la Playa Lago Espejo en sentido norte (también siguiendo la ruta 40), pasamos por el puente ruca malén (esta subida en el Gran Fondo de 7 Lagos sentido San Martín de los Andes - Villa La Angostura es fatal), tocamos el camping Lago Espejo Chico para después terminar la última parte del recorrido hacia el Este llegando al camping 7 lagos sobre el Correntoso. Exactamente acá.
Vistas espectaculares y comida 11 puntos. La única crítica a este campamento es la cantidad de baños químicos que había. Muchos menos que en el campamento 1 y se notaba fácilmente porque siempre había fila de gente esperando.
Etapa 3

Te duele todo pero como es el último día no hay alternativa. Una vez que entrás en calor el cuerpo se adapta y vas por inercia. Desde el campamento 2 nos trasladaron en micros y vans hacia Guardianes del Bayo. Desde ahí hicimos unos kilómetros entretenidos hasta la playa río bonito y después iniciamos el ascenso al O’connor. Acá sí que se puso picante! Saliendo del Oasis del kilómetro 8 veo una cara conocida corriendo a mi lado: Sebastián Tagle, director de El Cruce. Escuché muchas historias de él como corredor cuando formaba equipo con el guri aznarez (director de La Misión) y fue un verdadero placer compartir unos kilómetros con él. Obviamente no le pude seguir el ritmo cuando aparecieron las subidas bien marcadas. Lo volví a cruzar en la cumbre del O’connor donde estaba disfrutando unas charlas con su equipo de trabajo. Un crack total.
Este fue mi peor momento de carrera porque me quedé sin hidratación por una mala planificación. Los oasis estaban en el KM8 y el KM23. En distancia no parece tanto pero mirando la altimetría es justamente todo el ascenso. Las altas temperaturas me obligaron a consumir más agua e isotónica de la que había pensado y los últimos kilómetros fueron eternos. Para colmo, una vez que haces cumbre en el O’connor te quedan 3 picos para subir que te parecen imposibles. Ya no tenés mucho combustible y el esfuerzo parece inalcanzable. Para estos casos es fundamental tener en mente ese gran consejo de los pros: poner metas cortas. Si uno arranca pensando en correr 100 kilómetros se hace bastante difícil. Partiendo la distancia en 3 (por las etapas) también está bueno volver a hacer esa división para cada día. Me gusta pensarlo de esa manera: tengo que correr 10 kilómetros 3 veces en cada etapa. Así lo fui pensando acá también.. pasos cortos y objetivos cercanos. Te dejas llevar. Lo importante es siempre seguir avanzando.
La bajada también fue dura. Guardé mis bastones para poder soltar las piernas y aprovechar los cuadriceps que me quedaban. Había mucha piedra y al principio costaba hacer sobrepasos.
El último tramo bordeando la ruta 40 también tuvo su dificultad por el calor que hacía. Tanque de reserva y a llegar como sea.. eso es parte de El Cruce.
Una edición excelente mires por donde lo mires, soportando muy bien el crecimiento de cantidad de corredores año a año y una competencia que sigue marcando tendencia en la región.
